Stéphanie Azéma y su hijo Thomas cultivan maíz y cereales en una explotación de 240 hectáreas situada en el suroeste de Francia. Descubrieron Best-a (llamado EliZea en España) durante la feria Innov-Agri de 2022, celebrada ese año cerca de su explotación, en el departamento de Haute-Garonne.
Interesados por el modo de acción de los fitoesteroles y su capacidad para ayudar al cultivo a afrontar los periodos de estrés hídrico, se acercaron al equipo de Elicit Plant y decidieron participar en el concurso organizado durante el evento. La suerte estuvo de su lado y resultaron ganadores del primer premio.
«Pusimos en marcha un ensayo junto con Elicit Plant», explica Stéphanie Azéma. Con el acompañamiento técnico del equipo durante toda la campaña, aplicaron Best-a en 50 hectáreas sembradas con dos variedades tardías de maíz. Además, reservaron una parcela testigo de 8 hectáreas, manejada exactamente de la misma forma, para poder comparar los resultados.
Una parcela homogénea y mazorcas completamente llenas
Aunque inicialmente aceptaron realizar el ensayo con cierto escepticismo, los resultados no tardaron en sorprenderles.
«A los pocos meses empezamos a observar diferencias realmente llamativas», recuerda Thomas.
Lo primero que llamó su atención fue la gran uniformidad de la parcela tratada con Best-a. Durante todo el ciclo del cultivo, Thomas realizó un seguimiento frecuente y comprobó que las mazorcas presentaban una excelente formación, sin problemas de granos abortados o zonas vacías en la punta, síntomas que suelen aparecer cuando la planta sufre estrés durante fases críticas de desarrollo.
Estos problemas suelen estar relacionados con episodios climáticos adversos que afectan a la fecundación y al llenado del grano. Sin embargo, en las parcelas tratadas no observaron este tipo de daños. El cultivo mantuvo un buen comportamiento incluso en condiciones limitantes de disponibilidad de agua.
14.990 kg por hectárea en la parcela tratada con Best-a
«Estábamos deseando llegar a la cosecha para comparar los rendimientos entre las parcelas tratadas y las no tratadas», comenta Stéphanie.
Los resultados confirmaron las buenas sensaciones observadas durante la campaña. La parcela tratada con Best-a alcanzó una producción de 14.990 kg por hectárea, frente a los 12.000 kg obtenidos en la parcela testigo.