El confort hídrico es esencial para expresar el potencial de rendimiento de tus cultivos.
El maíz es especialmente sensible a la falta de agua durante todo su ciclo de desarrollo, desde las primeras fases vegetativas hasta la floración y el llenado del grano. Incluso períodos cortos de estrés hídrico pueden limitar el desarrollo radicular, afectar la polinización y reducir el número y el peso de los granos.
A lo largo de la campaña, estos efectos se acumulan y pueden provocar importantes pérdidas de rendimiento, que impactan directamente en la rentabilidad de la explotación y comprometen la sostenibilidad de los sistemas de producción de maíz.